Más allá del martillo: lo que realmente impulsa el sueldo...

Más allá del martillo: lo que realmente impulsa el sueldo de un subastador

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¡Hola, amantes del buen vivir y de las curiosidades del mercado! Hoy quiero que hablemos de una profesión que siempre me ha parecido fascinante y que, a menudo, está rodeada de un halo de misterio: la del subastador.

¿Alguna vez os habéis preguntado cuánto gana realmente un experto que maneja el martillo con tanta destreza? Yo sí, y os aseguro que la respuesta no es tan simple como parece.

Cuando uno piensa en un subastador, a menudo nos viene a la mente esa imagen clásica de las películas, ¿verdad? Pero la realidad es mucho más compleja y, diría yo, emocionante.

He tenido la oportunidad de conocer a varios profesionales del sector, y lo que he aprendido es que su salario no es algo fijo ni predecible. Depende de tantos hilos invisibles que tiran de un lado a otro: desde la pieza que están vendiendo hasta su propia habilidad para “leer” la sala y hasta su reputación en el círculo.

Personalmente, me encanta observar cómo la digitalización está transformando este mundo, abriendo nuevas puertas y, claro, nuevas formas de ingresos para quienes saben adaptarse.

Hoy en día, con las subastas online pisando fuerte, la habilidad de conectar con un público global se ha vuelto tan valiosa como la de emocionar a los presentes en una sala física.

¿Sabíais que un buen dominio de las redes sociales y una marca personal sólida pueden disparar el valor de un subastador en el mercado actual? La verdad es que este trabajo es una mezcla de arte, psicología, un toque de futurismo y mucha astucia.

No es lo mismo vender una obra de arte millonaria que un lote de bienes raíces o coches de lujo, y cada especialidad tiene sus propias reglas del juego y, por supuesto, sus propias cifras.

Si alguna vez os habéis preguntado qué hace que un subastador gane un sueldo de ensueño o tenga que luchar cada mes, estáis en el lugar correcto. Acompáñame en este recorrido y te lo desvelaré todo.

El Arte de la Especialización: No es lo mismo un Goya que un Tesla

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Cuando la pasión se convierte en oro: El mundo del arte y las antigüedades

Ay, amigos, aquí es donde la cosa se pone interesante de verdad. No es lo mismo manejar una subasta de bienes perdidos que de una pieza de arte que podría cambiar de manos por millones de euros.

Los subastadores especializados en arte, antigüedades o joyas de alta gama suelen tener una formación exquisita, un ojo clínico y una red de contactos que vale su peso en oro.

He conversado con algunos de ellos y me han contado que, si bien el volumen de subastas puede ser menor, el porcentaje sobre el valor de los lotes vendidos es suculento.

¡Y cómo no serlo! Imagínate el estrés y la responsabilidad de tener en tus manos una obra maestra o una gema que podría ser la pieza central de una colección mundial.

Estos profesionales no solo venden objetos, venden historias, pasiones y, a menudo, sueños. Requiere un conocimiento profundo del mercado, de la autenticidad de las piezas y de la psicología de los coleccionistas.

La reputación en este nicho es vital, casi tanto como la habilidad para crear un ambiente cargado de expectación. He visto cómo un buen subastador puede hacer que una puja se dispare solo con su oratoria y su carisma.

Es un espectáculo en sí mismo.

Más allá de la estética: Bienes raíces y vehículos de lujo

Pero no todo es arte, ¿eh? El mundo de los bienes raíces y los vehículos de alta gama también ofrece un terreno fértil para los subastadores. Aquí, la dinámica cambia un poco.

No estamos hablando de una sola pieza, sino de propiedades o flotas de coches que pueden atraer a un público inversor o a entusiastas con carteras abultadas.

En el sector inmobiliario, por ejemplo, los subastadores suelen trabajar con grandes carteras de bancos o promotoras, y su ganancia está ligada a la capacidad de vender un gran volumen en poco tiempo.

Lo mismo ocurre con los coches de lujo o clásicos; la clave está en el acceso a esos mercados exclusivos y en saber cómo presentar cada vehículo para que brille con luz propia.

Recuerdo una vez que asistí a una subasta de coches clásicos en la que el subastador no solo conocía cada modelo al dedillo, sino que compartía anécdotas históricas de algunos vehículos.

Eso, creedme, añade un valor incalculable y fomenta la competencia entre los postores.

La Reputación en el Martillo: Experiencia que Cotiza al Alza

Los años de vuelo y el peso del nombre

Como en cualquier profesión, los años en el campo marcan una diferencia abismal, pero en el mundo de las subastas, ¡uf!, esto se multiplica por mil. Un subastador con décadas de experiencia no solo ha visto de todo, sino que ha cultivado una reputación que le precede.

Pensemos en los grandes nombres, ¿verdad? Esos que solo con mencionar su apellido ya sabes que están a otro nivel. Su presencia en una subasta es garantía de seriedad, de saber hacer y, lo más importante, de confianza.

He observado que los clientes de alto poder adquisitivo, ya sean compradores o vendedores, buscan esa seguridad. No quieren arriesgar su inversión con alguien inexperto.

Un subastador consolidado no solo tiene el conocimiento del mercado, sino la habilidad para manejar situaciones complejas, como pujas difíciles o lotes problemáticos.

Eso se paga, y se paga muy bien. La gente confía en la experiencia porque, al final del día, lo que está en juego es mucho dinero.

El boca a boca digital y el personal branding

Y aquí entra el toque moderno. En la era digital, la reputación no solo se construye en las salas de subastas o en los círculos de élite, sino también, y cada vez más, en el universo online.

Un subastador que entiende el poder de su marca personal, que cuida su presencia en redes sociales y que comparte su experiencia a través de blogs o vídeos, tiene una ventaja enorme.

Pienso en cómo las historias personales, los “detrás de cámaras” de una gran subasta o los consejos sobre cómo iniciar una colección, pueden conectar con un público mucho más amplio.

Esto no solo atrae a nuevos clientes, sino que refuerza la percepción de su autoridad y experiencia. He visto a subastadores jóvenes construir una audiencia fiel y, por ende, un negocio próspero, utilizando estrategias digitales que sus colegas más tradicionales ni siquiera consideran.

Es el boca a boca del siglo XXI, y es potentísimo para atraer clientes y, por supuesto, para negociar mejores condiciones y comisiones.

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Geografía del Glamour: ¿Dónde se pagan mejor los “¡Vendidos!”?

Grandes urbes vs. mercados locales: El valor del volumen

Amigos, dónde vives y trabajas puede ser tan determinante como tu especialización. No es lo mismo ser subastador en una ciudad cosmopolita como Madrid, Barcelona o Miami, donde el flujo de capital y la presencia de coleccionistas internacionales es constante, que en una población más pequeña.

En las grandes urbes, la cantidad y el valor de los lotes que se subastan son significativamente mayores. Esto se traduce en más oportunidades para el subastador y, por supuesto, en comisiones más elevadas.

Recuerdo haber estado en una subasta de arte contemporáneo en Londres, y la energía, el movimiento, era algo impresionante. Los precios se disparaban a una velocidad de vértigo, y el subastador, con una calma asombrosa, lo manejaba todo.

Sin embargo, no hay que subestimar los mercados locales. Aunque el volumen sea menor, la cercanía y el conocimiento de la comunidad pueden generar una clientela muy fiel y, en ciertos nichos (como maquinaria agrícola o bienes de empresas locales), se pueden obtener muy buenos ingresos con regularidad.

La clave está en adaptarse al mercado y encontrar tu hueco.

Economías vibrantes y coleccionistas exigentes

Además de la densidad de población, la salud económica de una región juega un papel fundamental. En economías vibrantes, donde hay una mayor acumulación de riqueza y una cultura de inversión en bienes de lujo o arte, los subastadores suelen disfrutar de un mercado más dinámico y remunerador.

Pensemos en las ciudades europeas con una larga tradición coleccionista, o en los nuevos mercados emergentes donde la élite busca invertir y diversificar sus fortunas.

Los subastadores que operan en estos entornos no solo tienen acceso a piezas más valiosas, sino que también tratan con coleccionistas más exigentes y, a menudo, dispuestos a pagar primas importantes por artículos únicos o muy demandados.

Mi experiencia me dice que el subastador debe ser casi un sociólogo, entendiendo las tendencias económicas y culturales para posicionarse mejor y maximizar sus oportunidades.

Es como surfear una ola, tienes que saber cuándo y dónde cogerla.

El Pulso Digital: De la Sala a la Pantalla Global

Plataformas online: Abriendo fronteras y carteras

Si hay algo que ha revolucionado el mundo de las subastas en los últimos años, ¡es la digitalización, sin duda! Antes, para asistir a una subasta importante, tenías que desplazarte, a menudo a otra ciudad o país.

Ahora, con las plataformas online, el mundo entero está al alcance de un clic. Esto ha democratizado el acceso y ha abierto las puertas a un público global que antes era impensable.

Para los subastadores, esto significa un alcance de mercado infinitamente mayor, lo que, en teoría, debería traducirse en más pujadores y precios más altos.

He visto cómo subastas que se habrían quedado en un ámbito local, al ser transmitidas online, atraen a compradores de Asia, América o cualquier rincón de Europa.

Por supuesto, esto requiere una adaptación, una buena infraestructura tecnológica y, sobre todo, una habilidad para mantener la emoción y el ritmo de la subasta a través de una pantalla.

No es lo mismo mirar a los ojos a un pujador que seguir los clics de un participante anónimo, pero los mejores lo logran con maestría.

Dominando las redes sociales: El nuevo escenario de la subasta

Y si las plataformas de subastas online son el escenario, las redes sociales son el megáfono y el backstage. Un subastador que sabe utilizar Instagram para mostrar lotes destacados, Twitter para generar expectación o YouTube para ofrecer tours virtuales de exposiciones previas a la subasta, está jugando en otra liga.

No se trata solo de vender, sino de construir una comunidad, de educar a posibles compradores y de crear esa burbuja de deseo alrededor de los objetos.

He notado cómo el contenido visual atractivo, las historias detrás de las piezas y la interacción directa con los seguidores pueden generar un interés masivo antes incluso de que el martillo entre en juego.

Esto, a su vez, atrae a más postores a la subasta real (física u online) y, claro, aumenta las probabilidades de obtener precios récord. Para mí, un subastador hoy en día debe ser también un creador de contenido y un estratega digital si quiere maximizar sus ingresos y su influencia.

Es una extensión natural de su talento.

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Modelos de Ingreso: Comisión, Fijo y Ese Toque Extra

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El porcentaje mágico: ¿Cómo se calcula tu tajada?

La mayor parte de los ingresos de un subastador profesional proviene de las comisiones. Esto es algo que he aprendido al hablar con ellos; no es un sueldo fijo como el de una oficina.

Generalmente, se llevan un porcentaje del precio final de venta, tanto del vendedor (la prima del vendedor) como del comprador (la prima del comprador).

¡Y ojo! Estos porcentajes varían muchísimo dependiendo del tipo de artículo, su valor, la casa de subastas y la negociación particular. No es lo mismo un 1% de una pieza de varios millones de euros que un 10% de un lote de menor valor.

Los subastadores de alto nivel, especialmente los que operan en grandes casas de subastas, a veces tienen un salario base, sí, pero la verdadera magia está en las comisiones sobre los lotes que ellos mismos traen o que gestionan.

Ahí es donde un subastador con una buena red de contactos y un olfato para los “tesoros” puede realmente hacer la diferencia en sus ingresos. La habilidad para valorar correctamente un lote y para negociar las condiciones es crucial.

Más allá del martillo: Consultorías y tasaciones

Pero la vida de un subastador no se limita solo a los “uno, dos, tres, ¡vendido!”. Muchos de ellos complementan sus ingresos con servicios de consultoría y tasación.

Imagina que alguien hereda una colección de arte y no tiene ni idea de su valor; acuden a estos expertos. O una empresa necesita valorar activos para una venta o una liquidación.

Estas tasaciones, asesoramientos sobre compra-venta privada o incluso la curación de colecciones para clientes, son una fuente de ingresos adicional muy importante.

He visto cómo algunos subastadores de renombre dedican una parte significativa de su tiempo a estas actividades, que no solo les reportan dinero, sino que también refuerzan su estatus como expertos en el campo.

Es una manera inteligente de diversificar y de seguir monetizando su conocimiento y su reputación, incluso cuando no están empuñando el martillo.

Tipo de Subasta Especialización Principal Modelo de Comisión Típico (ejemplo) Potencial de Ingresos (estimado)
Arte y Antigüedades Obras de arte, joyas, objetos de colección 10-25% sobre el precio final (comprador/vendedor) Muy alto (pueden ser ingresos millonarios por operación clave)
Bienes Raíces Propiedades residenciales, comerciales, terrenos 2-5% del precio de venta Alto (depende del volumen y valor de las propiedades)
Vehículos de Lujo/Clásicos Coches, motos, barcos exclusivos 5-15% del precio de venta Moderado a alto (nichos específicos pueden ser muy rentables)
Activos Industriales/Comerciales Maquinaria, equipos de empresa, inventarios 5-20% del precio de venta Moderado (depende del volumen y tipo de activos)

La Psicología del Oferente: Más que un Golpe de Martillo

El don de leer la sala: Detectando el “sí” antes de que se diga

Aquí es donde la profesión de subastador se convierte en un arte puro. No es solo hablar rápido y manejar el martillo con gracia; es tener una percepción casi extrasensorial de lo que ocurre en la sala.

He presenciado subastadores que, con una mirada fugaz, saben si alguien está indeciso, si está jugando al farol o si está a punto de lanzar la puja que lo cambiará todo.

Es como ser un director de orquesta, pero en lugar de instrumentos, diriges las emociones y las carteras de los asistentes. Esta habilidad para “leer la sala”, para interpretar gestos sutiles, asentimientos casi imperceptibles o incluso la respiración de un postor, es crucial para mantener el ritmo, generar expectación y, en última instancia, maximizar el precio final.

Un buen subastador sabe cuándo presionar un poco más, cuándo hacer una pausa dramática o cuándo es el momento de rematar. Es una combinación de experiencia, intuición y una profunda comprensión de la naturaleza humana, ¡y los mejores son maestros en ello!

Negociación y cierre: El arte de maximizar el valor

Y cuando el juego de las pujas parece estancarse, es donde entra en juego la verdadera maestría del subastador para la negociación. A veces, la pieza no alcanza el precio de reserva, y es ahí donde la habilidad para mediar entre el vendedor y el postor interesado se vuelve fundamental.

No es solo un trabajo de venta directa, sino de convencer, de justificar el valor y de encontrar un punto medio que satisfaga a ambas partes. He visto cómo, con una llamada rápida o una conversación discreta, un subastador experimentado logra cerrar una venta que parecía perdida.

Esta capacidad de “salvar” una operación no solo le genera ingresos por esa venta, sino que refuerza su reputación como un profesional eficaz y resolutivo.

Además, los buenos subastadores también son excelentes comunicadores, capaces de envolver la descripción de un lote con un halo de exclusividad y deseabilidad, haciendo que cada oferta se sienta como una inversión en algo único.

Es, sin duda, una danza compleja que pocos dominan a la perfección.

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Retos y Oportunidades: Adaptarse para Triunfar

Nuevas tendencias y nichos de mercado

El mundo no se detiene, y el de las subastas tampoco. Constantemente surgen nuevas tendencias y nichos de mercado que los subastadores más avispados saben aprovechar.

Pensemos, por ejemplo, en la explosión de los coleccionables digitales (sí, los famosos NFTs, aunque con su altibajos), la subasta de artículos de lujo de segunda mano o incluso la incursión en mercados como los vinos de colección o los whiskys premium.

Un subastador que se mantiene al tanto de estas evoluciones, que investiga y se forma en nuevos campos, tiene una ventaja competitiva enorme. Esto no solo le permite diversificar su oferta y llegar a nuevos públicos, sino que a menudo le abre puertas a mercados donde la competencia es menor y los márgenes pueden ser muy atractivos.

Es la capacidad de reinventarse, de no quedarse estancado en lo tradicional, lo que define a los subastadores de éxito en la actualidad. Yo, personalmente, estoy fascinada con cómo algunos de ellos están incursionando en la subasta de experiencias exclusivas o incluso de propiedades virtuales.

La formación continua como inversión de futuro

Y, claro, todo esto nos lleva a la importancia de la formación continua. Un subastador de éxito no puede permitirse el lujo de dejar de aprender. Ya sea asistiendo a seminarios sobre tasación de nuevas categorías de objetos, cursos sobre marketing digital o talleres de oratoria avanzada, invertir en uno mismo es la mejor apuesta.

El conocimiento del mercado es dinámico, las leyes y regulaciones cambian, y las técnicas de venta evolucionan. Aquellos que ven la educación como una inversión y no como un gasto son los que logran mantenerse en la cima y, por ende, obtener los mayores ingresos.

Además, esta formación no solo mejora sus habilidades técnicas, sino que también refuerza su credibilidad y su estatus de autoridad ante los clientes.

Es un círculo virtuoso: cuanto más sabes, más confianza generas; cuanta más confianza, más oportunidades; y cuantas más oportunidades, mayores ganancias.

¡Así de simple y así de complejo a la vez!

글을 마치며

¡Y así llegamos al final de este viaje por el apasionante y, a menudo, misterioso mundo de los subastadores! Espero de corazón que hayáis disfrutado tanto como yo al desentrañar los secretos de esta profesión. Como hemos visto, no se trata solo de empuñar un martillo y hablar rápido; es una mezcla de arte, ciencia, psicología y una pizca de magia. Lo que más me ha cautivado es la increíble adaptabilidad que demuestran estos profesionales, siempre buscando nuevas formas de conectar, de innovar y, claro está, de asegurar que cada “¡vendido!” sea un éxito rotundo. Para mí, el verdadero tesoro de un subastador reside en su pasión por los objetos, su habilidad para leer a las personas y su incansable búsqueda de la excelencia.

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Aquí os dejo algunas pinceladas y consejos, fruto de mi curiosidad y de las conversaciones con verdaderos maestros del martillo, por si alguna vez os picara el gusanillo o simplemente queréis entender mejor este mundillo:

1. La formación es tu base: No subestimes el poder de un buen conocimiento en tasación, historia del arte, bienes raíces o la especialidad que elijas. Cuanto más sepas, más valioso serás para clientes y casas de subastas. No es solo “saber vender”, es “saber qué vendes” y por qué es importante.

2. La especialización paga: Aunque pueda parecer que un generalista tiene más oportunidades, la realidad es que los subastadores que se enfocan en un nicho (ya sea arte contemporáneo, vinos exclusivos o maquinaria industrial) suelen desarrollar una autoridad y una red de contactos que les permite acceder a piezas y comisiones de mayor valor.

3. Tu reputación es tu mejor activo: En este negocio, la confianza lo es todo. Cada subasta es una oportunidad para consolidar tu nombre, demostrar tu integridad y eficacia. El boca a boca, tanto físico como digital, es el motor principal para atraer a vendedores de alto nivel y compradores serios.

4. Abraza el mundo digital: Vivimos en una era conectada. Un subastador que no solo usa las plataformas online para pujar, sino que también domina las redes sociales para construir su marca personal y generar expectación, está un paso adelante. Las historias que compartes pueden ser tan valiosas como los lotes que vendes.

5. Negocia tus comisiones: Conoce el valor de tu experiencia y habilidad. Las comisiones no siempre están grabadas en piedra. Si tienes un historial de ventas exitosas y una clientela fiel, no dudes en negociar mejores términos para los lotes que atraes o los clientes que gestionas. Tu experiencia es un producto que tiene un precio.

중요 사항 정리

Para cerrar, quiero recalcar que la remuneración de un subastador es tan variada y dinámica como los propios objetos que pasan por sus manos. No hay un sueldo fijo que defina a todos por igual, sino una compleja ecuación donde la experiencia, la especialización en mercados de alto valor, la ubicación geográfica y la reputación son los ingredientes principales. En mi experiencia, he visto cómo un subastador con décadas de trayectoria en el arte puede generar ingresos millonarios por una sola obra, mientras que otro, especializado en bienes raíces, obtiene un flujo constante y robusto por el volumen de propiedades vendidas. La clave, sin duda, está en la adaptación a las nuevas tecnologías, la capacidad de conectar con una audiencia global y, sobre todo, ese “algo” indescriptible que hace que los postores alcen la paleta una y otra vez. Es una profesión para aquellos con olfato para el valor, agilidad mental y una pasión inagotable por contar historias a través de los objetos.

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: ¿Cuál es el rango salarial típico para un subastador y qué factores influyen más en estas cifras?

R: ¡Ah, la pregunta del millón! Como os decía al principio, no hay una respuesta única, pero he visto de todo en este mundillo. En España, por ejemplo, el salario promedio de un subastador puede rondar los 24.576 € al año, lo que serían unos 2048 € al mes, aunque esta cifra puede variar muchísimo según la experiencia y la especialización.
Pero aquí es donde entra la magia y la estrategia: un subastador no es solo un portavoz, es un artista de la venta. Su sueldo, más allá de un salario base, suele estar muy ligado a comisiones, que pueden oscilar entre el 10% y el 25% del precio de venta, dependiendo del tipo de artículo y del acuerdo con el vendedor o la casa de subastas.
En mi experiencia, los factores clave que realmente disparan los ingresos son la conveniencia y la rareza del artículo subastado, ¡claro!, pero también la habilidad del subastador para crear un ambiente competitivo que impulse las pujas.
Es como un buen espectáculo: si el público se emociona, el valor sube. Y no olvidemos el marketing y la promoción; un subastador que sabe cómo mover las piezas y atraer a una audiencia más amplia, ya sea para arte, bienes raíces o coches, siempre tendrá una ventaja y, por ende, mejores ingresos.
¡Es una mezcla de talento, astucia y un toque de suerte!

P: ¿Cómo han impactado las subastas online en los ingresos y el perfil profesional de los subastadores en los últimos años?

R: ¡Uff, este es un tema que me apasiona! La verdad es que la digitalización ha sido una auténtica revolución. Antes, recuerdo, las subastas eran eventos muy presenciales, casi de nicho, y los subastadores tenían que “leer” la sala, ver las caras, sentir la energía.
Pero ahora, con las plataformas online, el juego ha cambiado por completo. Hemos pasado de salas llenas de gente a tener un público global que puja desde su casa, ¡con un clic!.
Esto ha abierto un abanico enorme de oportunidades. Un subastador ya no solo necesita esa voz potente y esa presencia imponente, sino que también tiene que dominar las herramientas digitales, saber cómo conectar con la gente a través de una pantalla y, sobre todo, construir una marca personal online sólida.
He visto a subastadores que, gracias a su ingenio en redes sociales o en transmisiones en vivo, han logrado llegar a mercados que antes eran impensables.
Las subastas online no solo han democratizado el acceso a todo tipo de bienes, desde objetos cotidianos hasta grandes obras de arte, sino que también han permitido a los subastadores expandir su alcance y, con ello, sus posibilidades de ingresos.
Las comisiones siguen siendo un pilar, pero el volumen de transacciones puede ser mucho mayor, lo que compensa. ¡Es un momento emocionante para esta profesión!

P: ¿Qué habilidades o conocimientos adicionales son más valiosos para un subastador que busca maximizar sus ganancias en el mercado actual?

R: Si me preguntáis a mí, y por lo que he observado de los más exitosos, no basta con saber golpear el martillo y tener buena voz. Para maximizar las ganancias hoy en día, un subastador tiene que ser casi un “maestro de orquesta” moderno.
Primero, la especialización es clave. No es lo mismo un subastador de arte que uno de bienes inmuebles o vehículos; conocer a fondo el mercado específico y tener una red de contactos sólida en ese ámbito te da un valor inmenso.
Segundo, las habilidades de comunicación y persuasión son más importantes que nunca, ¡tanto en persona como online!. Saber contar la historia de un objeto, emocionar al comprador, y sí, también, “leer” los silencios y las miradas, es un arte.
En la era digital, esto se traduce en saber cómo presentar los lotes de forma atractiva en línea, cómo interactuar en un chat en vivo o cómo mantener la atención de los espectadores.
Y, por último, pero no menos importante, la adaptabilidad tecnológica es fundamental. Aquellos subastadores que se atreven a innovar con las transmisiones en vivo, las valoraciones con IA o las plataformas híbridas, son los que están un paso por delante y abren nuevas vías de ingresos.
Personalmente, creo que la combinación de la pasión por el oficio, un conocimiento profundo de lo que se vende y una mente abierta a las herramientas digitales es la receta del éxito para un subastador en estos tiempos.

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